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Para prevenir el síndrome de la clase turista.

 

El tromboembolismo pulmonar puede causar la muerte.

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha concluido, por primera vez, que el denominado síndrome de la clase turista es un problema “importante” para la salud pública mundial. Un estudio elaborado por esta agencia perteneciente a las Naciones Unidas ha determinado que las trombosis relacionadas con los vuelos en avión se han incrementado en los últimos años como consecuencia del aumento de los viajes largos y la propensión de “muchos” pasajeros a padecer complicaciones circulatorias.

 

La denominación de síndrome de la clase turista comenzó a emplearse a fines de los años ‘90 y se originó a raíz de que se relacionó el problema con el reducido espacio entre asientos de los aviones en clase turista de la mayoría de las compañías aéreas y porque los ocupantes de estos eran comunmente los que sufrían más problemas circulatorios, aunque después se ha demostrado que ese no es el problema en su totalidad, sino la falta de ejercitación de las piernas en un prolongado tiempo (independientemente de la clase en que se viaje).

 

Lo que en principio se detectó es que personas que realizaban viajes de larga duración en avión tenían un riesgo mayor de sufrir trombosis, especialmente Trombosis Venosa Profunda (TVP) y su principal complicación el tromboembolismo pulmonar, la que como consecuencia puede llegar a provocar la muerte.

 

Los factores de riesgo asociados al síndrome son:
- Edad por encima de los 40 años (aunque se han registrado casos en personas mucho más jóvenes).
- Ingesta de píldoras anticonceptivas.
- Tabaquismo.
- Sobrepeso u obesidad.
- Antecedentes personales o familiares de casos de DVT.
- Cirugías importantes practicadas recientemente.
- Traumatismos recientes
- Estatura excesivamente alta o baja
- Deshidratación.
- Estado de embarazo (debido a la tendencia natural del organismo a un grado mayor de coagulación sanguínea, como mecanismo natural para evitar el sangrado durante el parto).
- Existencia de problemas relativos a la circulación sanguínea.
- Las extremidades varicosas (várices).
- Cáncer
 

Es importante destacar que un viaje de cuatro horas de duración ya se puede considerar como “largo” e incluso “varios vuelos en un corto espacio de tiempo” pueden provocar el síndrome.

 

Estas consideraciones servirían también para personas que hagan un viaje en auto, ómnibus o tren: el riesgo de sufrir una trombosis se duplica durante los viajes de más de cuatro horas en cualquier medio de transporte que obligue a permanecer sentado y donde sea complicado moverse.

 

El peligro de sufrir una trombosis a causa de un viaje largo no termina cuando uno llega a su destino, sino que el riesgo se prolonga durante un mes.

 

No obstante todo lo expuesto, este problema no constituye un impedimento para llegar al punto de destino, ya que existen una serie de medidas, que como precaución pueden tomarse durante los viajes de larga distancia.

 

-Es muy importante para evitar el "mal de la clase turista", comenzar a prevenir desde unos días antes del viaje, procurando no ingerir comidas pesadas o que produzcan gases, así como evitar las bebidas alcohólicas o café, ya que la ingesta de estos pueden ayudar a la deshidratación.

 

- A aquellas personas de alto riesgo trombótico se recomienda consultar con su médico para que les dé las indicaciones correspondientes antes de la realización de un viaje largo con el propósito de evitar complicaciones.

 

Una vez emprendido el viaje es recomendable:
- Escoger asientos situados en el pasillo, ya que permiten mayor movilidad.
- No colocar equipaje debajo del asiento delantero, pues reduce el espacio.
- Dormir durante el vuelo con las piernas estiradas y relajadas.
- Evitar la ropa ajustada.
- No sentarse con las piernas cruzadas para no dificultar el retorno venoso.
- Beber mucha agua.
- No tomar alcohol ni bebidas con cafeína.
- No tomar fármacos hipnóticos ni pastillas para dormir.
- Las personas con alto riesgo de trombosis deben utilizar medias o calcetines de compresión durante el viaje.
- Realizar actividades físicas mínimas, como deambular o movilizar las extremidades inferiores y cambiar de posición de forma frecuente serían medidas efectivas para disminuir la estasis venosa.

 

Dr. Martín Salvetti
MP 30864/7
Clínica Médica-Flebología
Policonsultorios AMEL